En tiempos en que València tenía las murallas en pleno rendimiento, cuando venía la entrada de la noche y el sol se escondía, se procedía a cerrar las puertas de las murallas, para volver a abrirse al alba. De esta manera, aquellos que llegaban a la entrada de las torres justos de tiempo, corrían el riesgo de pasar la noche al raso, o lo que es lo mismo, a la lluna de València.
Hechas en la Comunitat Valenciana con algodón sostenible. Con A la fresca no llevas un simple souvenir, sino un pedacito de la historia de València.
Tallas disponibles: S, M, L









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