Cuando cae la tarde y el sol ya no aprieta, en muchos pueblos de la Comunitat pasa lo mismo:
las puertas se abren, las sillas bajan a la calle y la gente se sienta a charlar con los vecinos.
A eso le llamamos tomar la fresca.
No hace falta mucho: una silla, un abanico y algo de conversación.
Se habla del día, de lo que ha pasado, de lo que pasará.
Se arregla el mundo… o no se arregla nada, pero se pasa a gusto.
Es una costumbre de toda la vida, sencilla y preciosa, que nos recuerda que lo mejor muchas veces es parar, mirar al cielo y compartir un rato amb la gent del teu carrer.
Hechas en la Comunitat Valenciana con algodón sostenible.
Con A La Fresca no llevas un simple souvenir, sino un pedacito de la historia de València.
Tallas disponibles: S · M · L





Valoraciones
No hay valoraciones aún.