Antiguamente, cuando València era una ciudad amurallada, los agricultores de la Huerta Norte debían cruzar los puentes, estrechos y repletos de santos, para entrar a la ciudad. A menudo, sus carruajes chocaban y rompían alguna mano que sobresalía de las esculturas. Si el alguacil lo veía, ordenaba al agricultor volver a “hacer la mano” (fer la mà en valenciano) y asumir los costes de reparación.
Hechas en la Comunitat Valenciana con algodón sostenible. Con A la fresca no llevas un simple souvenir, sino un pedacito de la historia de València.
Tallas disponibles: S, M, L









Valoraciones
No hay valoraciones aún.